Circuito por Varsovia, Czestochova, Cracovia, Minas de Sal de Wieliczka, Auschwitz-Birkenau, Wroclaw, Poznan, Torun y Gdanks y Malbork. Del 12 al 19 de septiembre de 2015.

lunes, 4 de septiembre de 2017

Impresiones sobre nuestro viaje a Polonia


Mónica, Elena, Juan Carlos y Paloma en las orillas del río Vístula que baña la ciudad de Torun, donde nació Copérnico.


En líneas generales este viaje a Polonia no es de lo que marcan nuestro espíritu viajero y ello a pesar de que la visita al campo de Auschwitz fuera tan deseada. Polonia se asemeja mucho a Alemania, téngase en cuenta que, en parte, gran territorio de la actual Polonia fue alemán hasta la 2ª Guerra Mundial, sobre todo el Oeste de Polonia.

Las ciudades tienen todas una plaza central grande, fuera de la cual no hay nada de interés. Se podría decir que es un escenario cinematográfico, detrás del cual no hay nada, ni vida, ni arte, ni historia. Esta "despersonalización", por llamarle de alguna manera, que Polonia ha sufrido se debe en parte a las numerosas invasiones, anexiones sufridas y, sobre todo, al igual que ocurrió con Alemania, a que fue totalmente arrasada durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando entras en las ciudades lo primero que se ven son los antiguos edificios/apartamentos de la época socialista, como uno gigantesco a las afueras de GDanks que llaman "la muralla china" por lo largo que era de extensión. Muchos de ellos los han querido disimular o "modernizar" pintándolos de colores con enormes graffítis que ni siquiera tienen atractivo alguno. Por otro lado es curioso que a pesar de su sovietización los elementos religiosos inundan todas las ciudades ya que hay iglesias por doquier y la figura de Juan Pablo II está en forma de recuerdo o estatua por todos los lados.

La comida, al menos la que probamos nosotros, no es nada especial. Ya nos avisaba la guía de que ellos tras años de penurias en la época socialista, estaban acostumbrados a una sopa y poco más, la carne o el pescado era hasta año unos años un lujo. Este tipo de sociedad socialista se notaba en la la limpieza de las calles que estaban impolutas, y "si tiras una colilla al suelo no te extrañe que alguien te reproche tu actitud", nos contaba la guía.

En nuestros trayectos de ciudad en ciudad el paisaje, aunque verde, era muy monótono, Polonia es una llanura interminable que acaba en el mar Báltico cuyas aguas son mansas y sin gracia. Nuestra primera sorpresa al llegar al primer hotel fue que nuestra habitación, la de Paloma y mía, tenía camas separadas. Bajé a pedir explicaciones a la guía Irene ya que nunca nos había ocurrido esto, siempre habíamos tenido cama de matrimonio. La explicación que me dio fue tan quimérica como inusual: ahora viajan muchas personas solas o con amigos o familiares y quieren dormir en camas separadas???. No entendí este argumentación y se lo dejé tan claro que a partir del siguiente hotel tuvimos no solo una cama de matrimonio sino hasta dos y la última parecía una suite. Otra cosa que nos avisó la guía era que no nos impacientáramos si tardaban en servirnos las comidas. Y menos mal que nos avisó porque la primera noche entramos a cenar a las 8 y salimos casi a las diez. Polonia es un país, por tanto que se está asomando ahora a eso que se llama turismo y que necesitará tiempo para alcanzar el nivel de otras países más turísticos. El contraste con, por ejemplo nuestro viaje a Sicilia es grande y en ello un factor muy importante es el idioma (qué difícil es el polaco), la gente y el clima (y eso que nos hizo el mejor tiempo que nos pudo hacer).


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.