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| El turismo de la desolación. Auschwitz (Polonia) |
Hace unos días saltó una polémica en internet cuando alguien hizo la siguiente pregunta en un foro de la red: ¿Te harías una selfie sonriendo en el memorial del 11S donde estuvieron las Torres Gemelas? Cuando estuvimos estos días de septiembre en el campo de concentración nazi de Auschwitz pedimos a una pareja que nos hiciera una foto a los cuatro con los barracones del campo de concentración detrás de nosotros, muy amablemente él nos hizo varias fotos mientras ella nos comentaba al marcharse que le daba cosa hacerse fotos allí. A la entrada del museo de Auschwitz, entre otras recomendaciones y observaciones hay una que dice: "El uso de palos selfie , trípodes o equipo de alumbrado (incluidos los flashes de las cámaras ) no está permitido en el interior del edificio del Museo". Particularmente me gusta la fotografía y me gusta tener recuerdos de todos los sitios por los que he viajado, ya sea el Kremlim o el cementerio Novodevichi en Moscú, el Muro de Berlín, el río Jordan, el Valle de los Caídos, en Madrid, la "Fábrica de Schenlinder" en Cracovia o la casa de Ana Frank en Amsterdam. Estos lugares que he visitado los he visto siempre como sitios donde habla la historia y que es necesario conocer igual que vemos una película o leemos un libro. Antes de ir a Auschwitz leí tres libros que me impresionaron mucho: "
Si esto es un hombre", de
Primo Levi, "
Y tu no regresastes", de
Marceline Loridan-Ivens y "
El niño de la lista de Schindler", de
Leon Leyson. libros que me impulsaron a conocer
in situ el lugar y los sitios donde los supervivientes sufrieron el horror de los campos nazis.
Desde hace algunos años existe una variante de turismo de expansión creciente y no menos brillante porvenir, llamado “turismo de la desolación” o “turismo negro”, del que
Karosta (1), una antigua prisión ubicada en la localidad de Liepaja (Letonia), es su paradigma. Podríamos mencionar también otros lugares como la población francesa de
Oradour-sur-Glane, cuyos habitantes fueron masacrados por los nazis y que hoy día se puede pasear por sus calles tal y como quedaron en 1944 ya que después de tal conmoción la población local se negó a reconstruir el pueblo. El "turismo negro" hace de un lugar donde haya sucedido una catástrofe natural o provocada por el hombre un sitio de "atracción" y "atractivo". Se plantea las difícil disyuntiva de discernir dónde termina la solidaridad o el interés pedagógico y dónde comienza el gusto voyerista por el horror.
Uno de los destinos favoritos de este tipo de turismo es el campo de exterminio nazi de
Auschwitz-Birkenau, que recibe cada año un millón y medio de visitantes, muchos de los cuales son supervivientes o parientes de las víctimas de la Shoá (en Auschwitz fueron asesinados más de un millón de prisioneros judìos).
(1)
La prisión de Karosta, construida a principios del siglo XX y cerrada en 1997, fue utilizada entre otros dictadores por Hitler como castigo para los desertores de las tropas y campos nazis. En la actualidad hay agencias que ofrecen pasar una noche en este lugar y "experimentar" la crudeza ser presidiario en ella.
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